Educación Diversa

Por Lucy Lara Rocha


Profesora especialista en Necesidades Educativas Especiales. Magíster en Ciencias de la Educación. Punta Arenas, Chile

Si no hay una forma única de aprender, no puede enseñarse igual a todos, por lo tanto hay que diseñar también, sistemas pedagógicos diversificados de atención en las aulas regulares, que contemple una variedad de métodos de instrucción, de modelos didácticos, de recursos humanos y materiales, etc., para un mismo currículo, el que le corresponde aprender a los estudiantes por derecho y que el sistema ha programado para ellos como fin último.


En la medida que la educación Chilena ha expandido sus metas, ampliando cobertura de una enseñanza mínima obligatoria, también ha debido mejorar los servicios de atención a la diversidad, entre estos, la demanda de una educación especial reformada, más inclusiva y de calidad con un fuerte enfoque de equidad en la atención de personas con necesidades educativas especiales asociadas o no a discapacidad en la escuela regular.

El reconocimiento de que la educación es para todos sin distinción alguna, implica necesariamente que todos deben ser incluidos en los procesos de aprendizaje con sus características diferenciales y potencialidades.

La diversidad es una característica inherente a la naturaleza humana y ha estado presente siempre en las aulas, la mayoría puede aprender bajo paradigmas tradicionales de enseñanza-aprendizaje o metodologías clásicas, sin mayores problemas. Sin embargo hay algunas personas cuyo estilo, inteligencia, personalidad, potencialidades, etc., son diferentes, especiales, singulares, algunos en grado superior al resto incluso y no por ello deben abstraerse del aprendizaje o desintegrarse del grupo para acceder al currículo y movilizarse en el sistema. Estos alumnos al igual que los otros componen el grupo de la diversidad, sus necesidades de aprendizaje son distintas, son necesidades educativas especiales y por lo mismo, asegurar una educación de calidad para ellos en las aulas, requiere la provisión de apoyos específicos, un currículo adaptado a esta forma específica de aprender.

La educación de calidad se da en escuelas que son capaces de enseñar a la diversidad de aprendices un currículo adaptado que promueve el desarrollo. A nivel operacional implica instalar en la escuela sistemas de atención a las necesidades educativas mediante el funcionamiento coordinado de un equipo psicopedagógico, donde el principal motor es la propia institución con su proyecto educativo. Este sistema no debe considerarse instalado sólo por la presencia de actores y agentes especializados en la institución que desarrollan una función de apoyo a las necesidades independientemente, sino que los diferentes actores y agentes educativos especializados funcionen como equipo colaborativo, donde cada uno aporte su perspectiva, su experticia a la educación de todos los estudiantes, incluyendo aquellos que por sus características individuales tienen una forma distinta de aprender y requieren de adaptaciones curriculares diversas, tales como modificaciones a nivel de currículo, apoyo de técnico, metodologías y evaluación diferenciadas, materiales diferentes o adaptados, etc.

Si no hay una forma única de aprender, no puede enseñarse igual a todos, por lo tanto hay que diseñar también, sistemas pedagógicos diversificados de atención en las aulas regulares, que contemple una variedad de métodos de instrucción, de modelos didácticos, de recursos humanos y materiales, etc., para un mismo currículo, el que le corresponde aprender a los estudiantes por derecho y que el sistema ha programado para ellos como fin último.

Sólo pensar en la adaptación del currículo a la diversidad de estudiantes reviste una tarea gigantesca, de una envergadura que traspasa las fronteras de la creatividad, los deseos profesionales y la buena voluntad docente. Un pequeño ejemplo nada más para ilustrar diferencias en el estilo de aprender, lo que debería ocurrir por ejemplo con los libros de texto al ser un material de apoyo adaptado. Estos deberían tener como mínimo el triple de páginas para que las actividades contemplen a la diversidad: diferentes tamaños de letra, extensión y vocabulario de las consignas y resúmenes, la misma actividad de alumno planteada para ser desarrollada con texto, dibujo, grabación, fotografías, dramatización, debate, etc. Adjunto, tendrían que traer, para el desarrollo de cada unidad, cintas de audio y video suficientes para la matrícula, fotografías en tamaño exposición, láminas gigantes, CDs, DVDs u otros materiales específicos en cantidad suficiente para distribuir a la diversidad según sus características. Para su uso efectivo en el aula en forma simultánea, además de priorizar el trabajo en grupos, tendrían que permanecer operativos una gran cantidad de equipos, tales como proyector multimedia, computadora, televisor, equipos de reproducción de audio y video, grabadoras, etc. Es decir, no es poco ni simple, pero siempre hay que hacer lo mejor con lo que se puede tener disponible y en este aspecto, las administraciones tienen una gran responsabilidad; comprometerse y conseguir los recursos técnicos, humanos, materiales y financieros suficientes para desarrollar el proyecto psicopedagógico del establecimiento, considerando todas las necesidades de la diversidad.

El principal recurso de una escuela es el profesor y en ellos el sistema ha vertido esperanzas de futuro para la educación chilena. Educación de calidad para todos, forjada en el profesionalismo docente que implica, no sólo excelencia en las capacidades pedagógicas para desarrollar la mega tarea de educar en la diversidad con éxito sino, excelencia en la organización de servicios de apoyo a la diversidad, funcionamiento y coordinación activa de equipos profesionales de alto rendimiento y efectividad instalados en las escuelas, aprovechando los recursos humanos existentes y completándolos con el personal necesario. Estas cualidades docentes del siglo XXI, exigen la toma de decisiones nuevas en los diversos niveles del sistema educacional, especialmente enfocadas al plano de atención de la diversidad, incluidas las necesidades educativas especiales. Por ejemplo, optimizar los servicios de apoyo a las necesidades educativas a nivel operativo, mediante la re-implementación de programas de desarrollo profesional en prácticas de atención a la diversidad en el aula e instalación de sistemas de apoyo colaborativo eficientes en las escuelas y liceos, con ejemplos concretos de trabajo colaborativo exitoso que luego pueda transferirse a las escuelas y aulas.

Por otro lado, mejorar la administración de proyectos actuales de integración considerando, entre otros elementos, tiempos idóneos de presencia del especialista en los establecimientos para que sea un colaborador efectivo de la integración y no seguir con la modalidad de itinerancia, que deja a los menores integrados y a los profesores generales muy desprovistos de apoyo especializado, a veces el docente puede efectivamente responder a sus necesidades sin el apoyo del profesor de integración, pero el sentimiento generalizado es que este profesional especialista debe estar siempre disponible donde hayan alumnos integrados, para que se pueda recurrir a su apoyo en situaciones imprevisibles del currículo.

Otro ejemplo de decisión para la cualificación docente, es actualizar curricular y pedagógicamente a los profesores de Grupo Diferencial para el apoyo al currículo de la educación general; capacitarlos en metodología de las adaptaciones curriculares para menores con necesidades Educativas Especiales no Asociadas a Discapacidad o Problemas de Aprendizaje.

En chile, si bien ha mejorado la atención a la diversidad mediante la optimización de servicios producto de la orientación de reformas sucesivas al sistema, hay algunos resultados que no son satisfactorios. Interpretando la realidad de lo visto o lo oído, diría que en gran medida porque cada servicio de educación especial continúa funcionando por separado con sus propias metas, con su propio currículo, incluso con enfoques de intervención obsoletos que realzan los déficit, con objetivos curriculares diferentes al de la educación general para el desarrollo de las personas.

Hace tiempo que se propone para la educación especial, el currículo común adaptado, especialmente para los alumnos “integrados” a las aulas regulares considerados portadores de algún nivel de discapacidad intelectual, por dificultades de Aprendizaje de la lectura, escritura o matemática o conducta desadaptativa. Esta innovación es un pequeño avance hacia la equidad, sin embargo es sólo el comienzo.

Otra cosa es llevar a la práctica de la escuela regular la interminable tarea de adaptar el currículo y aplicarlo a la diversidad en forma efectiva y con calidad. La calidad pasa indiscutiblemente por la capacidad de la institución escolar de responder a las necesidades educativas especiales con ese currículo común adaptado.

Aplicar un currículo adaptado en la escuela regular con calidad, implica para los profesores innumerables tareas adicionales a las programadas en primera instancia para poder probar y determinar las condiciones de diferenciación de los aprendizajes que hipotéticamente conducirán a un resultado esperado hipotéticamente similar al común del grupo o compatible con las potencialidades de los estudiantes. Es una tarea ardua de investigación en la acción que requiere de la conformación de un sistema de apoyo colaborativo entre docentes regulares, especiales y técnicos en educación especial muy coordinado, en lo posible, por un profesor especialista en necesidades educativas, instalado en la jornada escolar completa de cada escuela para cumplir ese rol.

La tarea de educar en y para la diversidad, debe ser un proceso compartido entre los diferentes agentes educativos de la escuela con responsabilidades, obligaciones y atribuciones claras. El rol colaborador en un sistema estructurado y riguroso, es específico, temporal y espacialmente. Un modelo sistémico contempla a los docentes de aula, a los profesores especialistas, a los orientadores, a los psicopedagogos, a los técnicos, a los apoderados, etc.; un tiempo, un espacio y una tarea específica dentro y fuera de las aulas.

En la mayoría de las escuelas se cuenta con los agentes educativos mencionados y muchas ya han instalado y utilizan intuitivamente algún sistema psicopedagógico de atención a las necesidades educativas. El equipo profesional colaborativo en estas escuelas básicas por lo general está compuesto por el profesor de aula y el profesor especialista en problemas de Aprendizaje y/o el de Integración, ocasionalmente hay un técnico practicante que puede ayudar, sin embargo, atender la demanda implica una diversidad de procesos que requieren de más personal y constituidos en un sistema psicopedagógico formal. Se pueden optimizar los servicios para la diversidad, mejorando fuertemente la coordinación entre profesores generales, técnicos en educación diferencial y profesores especialistas para la colaboración activa y eficiente ya que la tarea puede llegar a ser gigantesca, dependiendo del nivel de diferenciación y personalización que se decida aplicar en el establecimiento. Adaptar el currículo diariamente (ideal) por ejemplo, no significa sólo una consigna diferente, aunque a veces ayuda, implica elaboración de materiales, reforzamientos, acompañamiento de alumnos, acopio diario de recursos a la medida de los alumnos y sus necesidades, también es necesario emprender nuevos programas de perfeccionamiento profesional enfocados a la modificación de prácticas pedagógicas hacia la atención de la diversidad de todos los profesores del establecimiento.

Si bien en años pasados se han implementado programas de perfeccionamiento profesional centrado en la modificación de prácticas pedagógicas individuales de los docentes, en el contexto de la reforma educacional, hay que renovar e implementar nuevos programas a la luz de la instauración de las nuevas políticas de educación especial y de los nuevos conceptos emanados de paradigmas más comprensivos de las necesidades educativas especiales, diversidad, inclusión e integración.

La política de educación especial chilena promueve la atención de necesidades educativas desde la colaboración, pero en la realidad no se crean las condiciones que permitan realizarla en forma adecuada. Por ejemplo el tiempo de planificación que conduce a la colaboración del profesor general es tan limitado que difícilmente puede utilizarlo para la atención de necesidades especiales en desmedro de la administración grupal, los presupuestos son tan ajustados que apenas cubren las horas frente a curso de cada profesor, los espacios físicos y horarios son cada vez más reducidos, el personal insuficiente a la demanda real, los suministros para las escuelas cada vez más escasos, la tecnología inaccesible por falta de actualización y servicio técnico, etc.

Aunque el apoyo a las necesidades educativas especiales en la escuela común chilena existe en cuanto en ellas hay un personal idóneo disponible, al modelo de apoyo le falta coordinación, más integrantes en cada equipo, más suministros materiales básicos, programas curriculares adaptados a las necesidades educativas, acceso a herramientas para la comunicación con la familia, dependencias adecuadas para la atención individual e intensiva, más capacitación a profesores generales y especialistas para la modificación de prácticas de aula para atención de la diversidad y asesoría permanente de las instituciones capacitadoras.

Es decir, por un lado desde los niveles de planificación se promueve el trabajo colaborativo entre docentes en la escuela como fórmula para atender a la diversidad pero si las condiciones laborales no favorecen la colaboración (qué, cuándo, con qué, dónde, cómo, quién) o no se coordina fuertemente a los profesionales y técnicos entre sí, la entrega de servicios de educación especial al interior de las escuelas seguirá siendo un proceso débil.

La integración e inclusión educativa en la educación general chilena o la atención de necesidades educativas especiales cada vez mayor y mejor, requiere no sólo de intenciones políticas, enfoques renovados o voluntades docentes; requiere de la configuración de apoyos en sistemas eficientes, bajo algún modelo de entrega de servicios probado en la práctica, fuertemente coordinado y muy bien administrado.

Algunas de las condiciones que sería necesario mejorar para la atención efectiva de la diversidad y sus necesidades educativas en un modelo eficiente, dependen de factores externos a la escuela tales como la necesidad de proveer de técnicos a los Grupos Diferenciales y a los proyectos de integración, reducir la cantidad de alumnos por curso para que la calidad del proceso instructivo general tenga un mayor impacto en la diversidad, asegurar la permanencia del profesor especialista en discapacidad intelectual en una sola escuela por toda la jornada. Actualmente y para favorecer el trabajo de equipos colaborativos, habría que asignar a cada profesor general horas específicas para la colaboración a las necesidades educativas especiales, tales como para realizar reforzamiento de contenidos, reuniones de equipo colaborativo, diseño de planes personalizados, etc. y distribuirlas en sus horarios de trabajo, en lo posible y aunque parezca una utopía en relación a la realidad social del país, incorporar a los establecimientos otros especialistas tales como logopedas, psicólogos, etc., disponer de una copia adaptada a las diferentes necesidades educativas especiales del currículo oficial del programa de estudio de los subsectores fundamentales y proveer perfeccionamiento permanente y apoyo fluido a la escuela desde las escuelas especiales y universidades.

Otras condiciones importantes para la efectividad de la respuesta a las necesidades educativas en la escuela regular, son aquellas que dependen de factores administrativos internos tales como la coordinación de procesos psicopedagógicos diarios, series continuas de apoyo a los alumnos, tiempo y planes de apoyo para la familia de los menores con necesidades educativas especiales. Un recurso importante para el apoyo a las necesidades educativas especiales, lo constituyen los pares y en la educación básica la familia sería el más natural, sin embargo hoy es un recurso debilitado por la necesidad laboral de todos sus miembros.

Un modelo de apoyo educativo a los alumnos en una serie continua diaria, puede ser adecuada para el desarrollo de estrategias fundamentales para el aprendizaje del currículo. Por ejemplo, para una estrategia que necesite ser aprendida por todos los estudiantes de un aula o grado determinado, deberían intervenir coordinada y en serie, desde el profesor que la está enseñando hasta los especialistas, pasando por los pares y la familia, aportando cada uno desde su enfoque, el apoyo que los estudiantes con necesidades educativas especiales precisan para aprenderla y tener éxito en sus estudios.