Los estudiantes de distintas naciones de la San Judas

Convierten en fiesta el día del encuentro de culturas

Fotografía: Michelle Aguilar.

Realización de video: Stefany Castro.

“Costa Rica representa para nosotros la posibilidad de convertir nuestros sueños en realidad”, dijo, emocionado, Andrés López, estudiante español de Medicina, ante la comunidad universitaria que llenó este jueves el auditorio Alicia Vargas Gené para celebrar el Día del Encuentro de Culturas, en un acto organizado por la Representación Estudiantil.

Alberto López, estudiante de Medicina de origen español, considera a la San Judas como un lugar donde cumplir sus sueños.

Alberto López, estudiante de Medicina de origen español, considera a la San Judas como un lugar donde cumplir sus sueños.

Estudiantes y profesores, tanto de nuestro país como de España, Colombia, Cuba, Francia y Venezuela, se unieron para dar a conocer quiénes somos y cómo celebramos nuestras tradiciones.

Johnny Mejías, presidente de la Representación Estudiantil, tomó la palabra. Se preparó especialmente para la ocasión, como indicaban su camisa blanca de manga larga, faja roja y sombrero de ala corta, que representaban el traje típico de la provincia de Alajuela.

La Representación Estudiantil se hizo cargo de organizar el evento.

La Representación Estudiantil se hizo cargo de organizar el evento.

Tal y como hicieron cada uno de los estudiantes y profesores, en un gesto cordial, Mejías se encargó de presentar a la siguiente compañera. Natalia Serna, quien comenzó a hablarle al auditorio con ese cantadito que hace inconfundible el acento colombiano. La sonrisa de su rostro hacía juego con sus palabras sobre ese carácter alegre de sus compatriotas.

La representación colombiana demostró por qué sus coterráneos tienen fama de ser personas alegres.

La representación colombiana demostró por qué sus coterráneos tienen fama de ser personas alegres.

Como una manera de celebrar y reconocernos, el humor también tomó su lugar.

“Los cubanos somos croquetafílicos”, dijo la doctora Marta Bouza, profesora de la facultad de Medicina y Cirugía, al referirse a la famosa croqueta cubana. Todos estallaron en una risa unánime ante aquel chispazo tan típicamente cubano.

Porque en el evento no solo se trataba de hablar sobre el pueblo de origen. Tampoco se limitó a proyectar, después de cada intervención, en las pantallas que e estaban estrenando, un video que mostraba algún rasgo sobresaliente de las diferentes culturas.

La doctora de origen cubano Marta Bouza llevó el humor al auditorio Alicia Vargas Gené.

La doctora de origen cubano, Marta Bouza, llevó el humor al auditorio Alicia Vargas Gené.

Los estudiantes se encargaron de llevar platillos autóctonos de cada uno de los países representados.

Adrien Settimo, oriundo de Lyon, Francia, tendió puentes inesperados cuando contó un tradicional evento de aquella ciudad gala.

El estudiante de Medicina francés, Adrien Settimo, dio a conocer algo en común entre Costa Rica, Colombia y su ciudad natal, Lyon: el Festival de la Luz.

El estudiante de Medicina francés, Adrien Settimo, dio a conocer algo en común entre Costa Rica, Colombia y su ciudad natal, Lyon: el Festival de la Luz.

“Quiero enseñarles que la relación que hay entre Costa Rica, Colombia y Francia, es precisamente el festival de la luz, que se celebra en estos tres países”, dijo emocionado en castellano, después de lo cual mostró un video en el que se desplegaba la belleza de lo que en su ciudad natal se conoce como “La Fiesta de las luces”, y que hizo a ticos y colombianos recordar brillos de su propio terruño.

Alfonso Rodríguez, un venezolano alto y de gestos amables, habló con orgullo de la diversidad de climas, paisajes y recursos naturales de su tierra. “Tenemos tanto playas como nieve y desiertos”, precisó.

El venezolano Alfonso Rodríguez habló con orgullo sobre la diversidad de climas y paisajes naturales de su tierra.

El venezolano Alfonso Rodríguez habló con orgullo sobre la diversidad de climas y paisajes naturales de su tierra.

Mientras Rodríguez buscaba en YouTube un video que hiciera referencia a su querida Venezuela, ya que, con toda franqueza admitió ante el comprensivo público que no lo llevaba preparado, la encargada de la Oficina de Calidad, Fabiola Quiroz, se puso de pie cuando Johnny Mejías le susurró al oído: “Faltás vos, tenés que hablarnos de Perú”.

El orgullo peruano se apoderó ella. Habló de sus 25 millones de habitantes, de la riqueza de su cultura indígena y, por supuesto, del famoso arte culinario de ese país suramericano. Alguno dijo por ahí: “¡Uy! El ceviche peruano”.

Y tal vez lo más conmovedor. Freddy Martínez, líder e investigador cabécar se hizo presente. Viajó en moto desde su casa, en Grano de Oro de Turrialba, hasta el centro de esa ciudad cartaginesa, para después tomar un bus que lo llevaría a San José, y de ahí en taxi hasta nuestra universidad.

Hizo todo este recorrido para ofrecer ese 12 de octubre un canto bursiké (canto de la tierra), en el que se cuenta la historia de la creación del universo, en la lengua chibchense que heredó de sus padres.

Freddy Martínez, líder e investigador cabécar, interpretó un bursiké, canto que relata el día que Sibö (deidad superior de los cabécares) creó el universo.

Freddy Martínez, líder e investigador cabécar, interpretó un bursiké, canto que relata el día que Sibö (deidad superior de esta etnia aborigen) creó el universo.

El canto se elevó por encima de todos los asistentes. Tenía un ritmo lento y cadencioso, como si se arrastrara pacientemente sobre un pentagrama. Parecía ser interpretado en una lengua extranjera, pero, en realidad, el cabécar es tan costarricense, tan nuestro, como el español.

Daniela Soto, estudiante de Medicina, afirmó que la experiencia fue muy enriquecedora. “Logré adquirir un conocimiento sobre otras culturas, especialmente de la cabécar que, como pasa con nuestras herencias aborígenes, muchas veces ignoramos”.

La degustación de platillos de los distintos países que se representaron fue parte central de la actividad.

La degustación de platillos de los distintos países que se representaron fue parte central de la actividad.

Lo decía mientras degustaba una empanada colombiana que muchos aderezaron profusamente con el infaltable ají.

Del lado costarricense, los asistentes probaron picadillo de papa, arroz con leche y un tamal de elote que trajo la magíster Miriam Chacón, decana de la facultad de Educación.

El menú era tan variado como el crisol cultural que se juntaba en esta fiesta. La tortilla española era devorada por los asistentes en pequeños trozos rectangulares, mientras que otros probaban con fruición la cebolla confitada de la pissaladière, pizza tradicional de Niza, ciudad del sureste francés cercana a Italia.

Para el estudiante de Periodismo, Andrés Uva, el evento fue una ocasión para interactuar con sus compañeros extranjeros.

“No sabemos en detalle cómo ellos se sienten aquí, tan lejos de su país. En la U nos vemos mucho pero no nos conocíamos. Este día ha sido una excelente oportunidad.”

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