TRES ESTUDIANTES Y UN EXCELENTE DOCUMENTAL COMO PROYECTO DE GRADUACIÓN

 

Obtuvieron la nota máxima por la realización de este documental institucional

 

Por: Sianny Barrantes Azofeifa

Fotografías: Stefany Castro

Era el momento de presentar el resultado de un trabajo que inició desde junio de 2017. Los nervios eran inevitables, pero los atenuaba la seguridad de que habían logrado lo que se propusieron desde el principio: un producto de calidad que reflejara las competencias y habilidades adquiridas durante su especialización.

Se encontraban frente a la mesa del jurado, compuesta por el magíster Leonardo Roque, director de la Licenciatura en Producción y Realización Audiovisual y tutor del proyecto; el licenciado Pablo Merino, profesor del curso de Evolución de los Medios Audiovisuales; y el magíster Clifferd Rodríguez, profesor del curso de La Empresa Audiovisual. Además, como invitada especial, asistió la magíster Miriam Chacón, decana de la facultad de Educación.

Para Stephanie Acuña, Evelin Obando y Jacqueline Montero, su proyecto de graduación significaba algo más que obtener la licenciatura en Realización y Producción Audiovisual: estaban enfocadas en hacer algo que fuera útil para una institución que realmente lo necesitara y que hiciera una labor de relevancia para la sociedad.

Las estudiantes Stephanie Acuña, Evelin Obando y Jacqueline Montero (en el orden usual) obtuvieron una nota perfecta por su documental.

Las estudiantes Stephanie Acuña, Evelin Obando y Jacqueline Montero (en el orden usual) obtuvieron una nota perfecta por su documental.

 

Fue así como se plantearon trabajar en el género de documental institucional, el cual desarrollaron en La Posada de Belén, albergue que recibe a madres adolescentes en Riesgo Social: desde abuso sexual dentro del núcleo familiar (violación por parte de tíos, hermanos, papás), extrema pobreza, casos de abandono y agresión.

Desde 1999, el centro busca ofrecerles a estas madres, que ven su infancia interrumpida por la noticia de que viene un bebé o porque ya dieron a luz, un hogar seguro y digno, educación, cuido para sus bebés y terapia psicológica y espiritual, con el fin de propiciarles el ambiente ideal para educar a sus hijos.

Según Sylvia Vindas, coordinadora institucional de la Posada de Belén, al centro llegan muchas propuestas, pero pocas se concretan; sin embargo, las estudiantes mostraron mucho interés desde el principio y por eso accedieron al proyecto.

Para las realizadoras del documental era importante resaltar las labores que realiza esta institución.

“La idea no era exponer a las niñas, sino dar a conocer el lugar sin necesidad de contar la historia que llevó a más de una niña a estar ahí. Nos enfocamos en la experiencia que tenían estas madres viviendo en el albergue”, explicó Evelyn.

Según los datos más actualizados que maneja el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), en el año 2016 se registraron un total de 10 575 nacimientos de niños de madres adolescentes entre los 15 y 19 años de edad y 349 nacimientos de niños de madres menores de 15 años.

Para el I semestre del 2017, se reportaron 4 877 nacimientos de niños de madres entre los 15 y 19 años de edad, mientras que 157 fueron los nacimientos de niños de madres menores de 15 años de edad.

Con mucho sacrificio y una excelente planificación fue como las realizadoras de este documental desarrollaron su proyecto. Las tres estudiantes, oriundas de San José, viajaban hasta Alajuela, lugar donde se ubica la Posada de Belén, para las sesiones de grabación.

Según Stephanie, el compromiso con la elaboración del proyecto era total: “las tres hicimos el sacrificio de pedir permisos en nuestros lugares de trabajo sin goce salarial, o sacar vacaciones y fines de semana para poder participar de la grabación”.

Para Jacqueline, no es fácil desarrollar un proyecto de este tipo cuando se tiene un horario de oficina y más cuando las tres tenían esa responsabilidad. “Eso fue lo bonito del equipo, que las tres sacamos la tarea”, expresó.

Durante los días de grabación también tuvieron que enfrentarse a situaciones inesperadas.

“Los niños hacían ruido, y en una entrevista debimos esperar a que la bebé se durmiera porque no dejaba de llorar”, comentó Stephanie.

De hecho, controlar lo relacionado con el ambiente de la grabación fue su principal problema. “Tuvimos algunas fallas técnicas, así que debimos hacer un gran trabajo para lograr un sonido de buena calidad. Tampoco fue fácil manejar la luz natural en ciertas ocasiones, pero logramos solucionarlo”, explicaron las ahora productoras audiovisuales.

A los estudiantes se les exige hacer un trabajo profesional, con un buen argumento y un guion coherente, que tenga una estructura narrativa adecuada y el uso apropiado de todos los recursos expresivos audiovisuales, desde la grabación de las imágenes, entrevistas, sonido y musicalización, además de la edición del proyecto.

De izquierda a derecha, los miembros del jurado que evaluaron el proyecto: Leonardo Roque, Clifferd Rodríguez y Pablo Merino. Detrás de ellos, la decana de Educación, Miriam Chacón.

De izquierda a derecha, los miembros del jurado que evaluaron el proyecto: Leonardo Roque, Clifferd Rodríguez y Pablo Merino. Detrás de ellos, la decana de Educación, Miriam Chacón.

 

El profesor Roque indicó que ellas “se tomaron muy en serio desde el principio el seminario y trabajaron profesionalmente, primero en la definición de un tema. También reconocieron las necesidades de comunicación de la institución donde iban a realizar el proyecto y en todo momento trabajaron de una manera planificada”.

Añadió que un producto como este tenía un valor en el mercado de aproximadamente 11 mil dólares, lo que da una idea de las posibilidades que tienen las graduadas de esta licenciatura para insertarse exitosamente en el mercado laboral.

Las tres estudiantes coinciden en que el apoyo de la Universidad fue importantísimo para poder realizar el documental.

“Le agradecemos a la U porque nos brindaron los recursos necesarios para grabar con su equipo, que es muy caro de adquirir por fuera”, resaltó Stephanie.

Por su parte, Evelyn destacó que el apoyo y las enseñanzas de Roque en las tutorías y Stefany Castro en la edición fue fundamental para el éxito que tuvieron.

Después de todo el arduo trabajo realizado, estas estudiantes no solo aprobaron, sino que también obtuvieron la nota máxima, demostrando que en la San Judas los estudiantes tienen las herramientas y la capacidad para alcanzar sus sueños.

“El proyecto me pareció excelente, además de demostrar las capacidades que los estudiantes tienen como periodistas, también realizan un trabajo con un impacto social importante”, resaltó la decana la decana Miriam Chacón.

Para las estudiantes, estar frente al jurado, después de un proceso tan largo, es sumamente gratificante. “Es de gran satisfacción personal finalizar y saber que uno domina todo lo que aprendió en la U y sabe aplicarlo obteniendo el mejor resultado”, señalo Stephanie.

La elaboración de este documental no se quedará en las aulas de la San Judas, sino que se utilizará como un recurso audiovisual de la Posada de Belén.

“La idea es aprovechar el proyecto, que me pareció muy profesional y excelente. Vamos a realizar una reunión con la dirección técnica para valorar el uso del video, pero desde un inicio se planteó el proyecto con el fin de utilizarlo”, mencionó la coordinadora del albergue.