Bernardo Montes de Oca: cuentos salidos de las crónicas

Bernardo Montes de Oca (izq.), durante la presentación de su primer libro, La Reina Vishpla. Junto a él, Joselyn Brenes, estudiante de la maestría en Comunicación Política que fungió como presentadora de la obra en la San Judas.

Bernardo Montes de Oca (izq.), durante la presentación de su libro, La Reina Vishpla. Junto a él, Joselyn Brenes, estudiante de la maestría en Comunicación Política, fungió como presentadora de la obra.

 

Siendo aún estudiante del bachillerato en Periodismo de la San Judas, ganó la primera convocatoria del Programa Punto y Aparte, realizada en el 2016, lo que le granjeó una beca para llevar una maestría en Periodismo en Argentina, hacia donde partirá a mediados de marzo. Ahora nos sorprende con la publicación de su primer libro de relatos, La Reina Vishpla.

A continuación, reproducimos el texto que Joselyn Brenes, estudiante de la maestría en Comunicación Política, leyó la en la presentación de la obra.

 

Joselyn Brenes

Bernardo fue estudiante del curso de Laboratorio I en el que se imparte la crónica en profundidad, y en el que yo fungía en ese momento como asistente del profesor Froilán Escobar. Los trabajos realizados por Bernardo estaban llenos de hallazgos y personajes con diferentes conflictos que, ahora, han pasado a formar parte de su libro de cuentos La reina Vishpla. Desde el primer momento, Bernardo demostró que tenía una capacidad especial para rescatar,con la palabra, la realidad. De salvarla, incluso, pues como dice el cronista Francisco Mouat, el que escribe salva, en un ejercicio en el que las historias se despliegan sin envejecer mediante la escritura.

Ahora Bernardo nos sorprende con su primer libro. Sin duda ha encontrado su propia forma de consolidar una voz, con historias diferentes, todas reflejo de lo que somos, todas dispuestas a encontrar al lector en alguna parte. Y todas hiladas de tal manera que,sin que se salgan del estilo del escritor, se estiran y encogen, robando, como decía Caparrós, “a la novela, al cuento, al ensayo, a la poesía lo que se pueda para contar mejor”.

El libro puede adquirirlo en la biblioteca a un precio especial.

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Y precisamente ahí, en esa “falta de fronteras”, es donde está lo fascinante de La reina Vishpla. De ahí también partieron los cronistas latinoamericanos de finales del siglo XIX, los cuales, sin darse cuenta, dieron origen a lo que hoy llamamos Nuevo Periodismo. Jugaron con los límites entre ficción y realidad,para dar espacio a la verdadera creación, tan creadora que molestó a quienes tenían el título de productores de la originalidad en aquel momento. Me encanta que Bernardo produzca también sus rupturas sin que se haya auto impuesto ninguna estructura.Él abordó todas las que pudo, los diferentes narradores, relatos retrospectivos y prospectivos y diferentes temáticas con diferentes conflictos en un ejercicio libre para explorarse como escritor. Así nos abre la puerta para saborear lo que cuenta y que podamos olfatear esa manera suya de dejar su huella en el quehacer literario costarricense.

En el primer relato del libro, que lleva por nombre “La reina Vishpla”, plantea un conflicto universal: el de la fragmentación. Todos somos seres fragmentados, en demasiadas formas quizá, aunque la moda siempre ha sido la “completitud”. A la gente no le gusta mostrarse a sí misma como un ser incompleto. Sharon, el personaje que es la analogía de la reina Vishpla, por ser una joven con su pierna amputada, se fragmentó primero físicamente y después en muchos otros sentidos, develando la felicidad e infelicidad por la que todos a veces transitamos.

A partir de allí, Bernardo tejé el resto de las historias, rescatando la belleza de nuestra infinita fragmentación como humanidad. Su propuesta implica una capacidad de mirar con ojos más punteros, para encontrar en la realidad diversa un espacio fascinante donde crear e inyectar su perspectiva, su forma de ver el mundo como periodista, escritor y ser humano. La fragmentación de la reina también la sufre él en todas sus historias, sin importar que estas vayan de un lado al otro de las múltiples realidades, sin rasgar la frontera por donde intenta pasar al otro lado: donde está lo indefinible.

Encuentra historias en todas partes y escribe lo que le pasa a cualquiera, porque advierte y explora ese fragmentarse, que hace que su libro no solo tenga la virtud de la imaginación, que no es la más común de las virtudes, al abordar la realidad desde el periodismo narrativo; sino que también tiene un sentido de humanidad que hace que los textos nos ofrezcan algo valioso: estas historias son esencia.

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El libro atraviesa la fragmentación de Julia, que tiene una de esas vidas que se parten incluso donde ya no quedan bordes en que agarrarse; la desesperación de Lito por convertir la búsqueda de la inmortalidad en su única excusa para retrasar su encuentro con la muerte; y la tristeza de Gerardo, que hizo frontera entre su mente y su corazón,  imponiendo los miedos falsos a los demonios verdaderos.

La voz crítica de Bernardo se hace más notoria en “Existir en la red”, “El precio de la Salvación” y “Loba Esteparia”,en las que pasa de la fragmentación del individuo a la fragmentación de la masa; y luego se cuela entre los límites de nuevo, para ofrecernos esa realidad en la que nos descubrimos más fraccionadamente vulnerables: el amor/dolor, con “El encierro” y “No se puede odiar la belleza”. La condena de la otredad también tiene lugar en este mosaico, cuando el escritor descubre la metáfora de la dignidad humana para sacar de la invisibilidad a un indigente que defeca al lado de una perra en el parque, como reflejo de “los otros” que todos ignoramos.

Bernardo es un escritor despierto por todo lo que ve. En las 11 historias de La Reina Vishpla hay una utilización de la progresión dramática hilada por una forma de contar que va revelando a cuentagotas la esencia del relato, para después desembocar en las bellas contradicciones de nuestra existencia, o de la existencia de los personajes que, de tanto parecerse a nosotros mismos, terminan siendo alguna parte de lo que somos.

La historia final, “El estadístico”,  es la pieza que inicia y termina la fragmentación en esta fiesta de rupturas. El mensaje de Bernardo me es sumamente revelador: somos un zoológico de personas convertidas en cárceles.

En el ejercicio de entender la crónica,no como ficción sino como le ocurre a alguien en la realidad, Caparrós decía que la diferencia más clara está en el pacto de lectura, en el acuerdo que el autor le propone al lector. En la crónica, que relata un hecho real, ese pacto es: “Voy a contarte una historia que sucedió, que yo trabajé para conocer y desentrañar”. En la ficción, por su parte: “Voy a contarte una historia que se me ocurrió, en que el elemento ordenador es mi imaginación”. Pero, según el mismo Caparrós advierte, este pacto no siempre se cumple y los elementos siempre se mezclan.

Por eso, lo que logra Bernardo en la crónica que le da título al libro, “La Reina Vishpla”, es maravilloso, porque se parece a ese ornitorrinco que bautizó Juan Villoro y que encuentra en su indefinición su mayor conquista.  En fin, son 11 historias muy bien escritas, que siendo realidad podrían ser ficción y siendo ficción podrían ser realidad.

Finalmente, me gustaría felicitar a Bernardo por su primer libro y por la bellísima fiereza con la que enfrenta la vida.