La hermosa huella verde de la San Judas

PARA ABRIR FOTOGRAMA BOSQUE

Por Andrey Araya

Realización de videos: Stefany Castro y Michelle Aguilar

Sin duda, un bosque reforestado, ahí, enfrente de la U, es una hermosa huella verde. Pero si a esto se suman: tanques recolectores de aguas pluviales, paneles solares, inodoros con fluxómetro, reciclaje de la basura, barreras naturales contra la contaminación sónica, entonces estamos hablando.

Decir con palabras que somos amigables con el ambiente es fácil, pero llegar a implementar de manera armoniosa y eficiente cada una de estas iniciativas, que permitan que las plantas de los jardines se rieguen con el agua recolectada y que al bosque regresen los pizotes y las chicharras, requiere de un esfuerzo que, en la Universidad Federada San Judas Tadeo, se ha sostenido a lo largo de 16 años.

La reforestación del bosque permitió el regreso de la fauna nativa, como las chicharras, por ejemplo.

La reforestación del bosque permitió el regreso de la fauna nativa, como las chicharras, por ejemplo.

 

Esfuerzo que cobra especial relevancia en un país que se ha fijado como meta alcanzar la Carbono Neutralidad  para el año 2021.

El tema no es menor. De acuerdo con el informe Ambientes Saludables y Prevención de Enfermedades, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2016, solo en Costa Rica un 15% de las muertes se deben a factores relacionados con el medio ambiente, como el cambio climático; la contaminación del agua, el suelo y el aire; y la exposición a químicos.

La doctora Helia Betancourt, rectora de esta casa de enseñanza, relata cómo desde que se estrenó el actual edificio, en setiembre del 2002, surgió esa preocupación, que se materializó primero en la reforestación  de la margen del río Torres.

“Desde que abrimos, durante todos los meses de setiembre, octubre y noviembre, vimos los camiones del  Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) botar basura en esta zona como si fuera el relleno sanitario de Río Azul. Entonces conseguimos cuatro camiones, pero a diferencia de los del MOPT, estos eran para recoger la basura y llevársela a un lugar apto. Después contratamos un backhoe,  aplanamos y luego echamos tres o cuatro vagonetas de tierra para quitar el camino que tenían hecho los que tiraban la basura y poder sembrar”.

Ese año la Universidad adquirió en el Instituto Tecnológico de Cartago cerca de 50 árboles autóctonos, entre ellos urucas, lo que convierte a este lugar en el único en todo el distrito que lleva el nombre de este árbol, en contar con la especie. El bosque sembrado tiene flores y frutillas que atraen a la fauna autóctona, por lo que poco a poco han vuelto los pizotes y las chicharras.

A la tarea de reforestar, siguió sembrar zacate, quitar la maleza, rotular los árboles con el nombre de su especie, colocar asientos, disponer de basureros y realizar una campaña de concientización con los vecinos en la que colaboró la Fundación para el Desarrollo de la Cordillera Volcánica Central (Fundecor).

“La Fundación nos ayudó a tener reuniones con los vecinos para que adquirieran una conciencia. Hasta entonces, por ejemplo, tiraban ahí sus árboles de navidad después de diciembre. Poco a poco sentamos un ejemplo que promovió la actitud de que ese espacio urbano había que conservarlo y respetarlo. De hecho, ya no se ve gente tirando basura en esta zona. Lo que logramos ahí produjo respeto”, dice la rectora.

Luz sin contaminación

La iniciativa no se quedó en el bosque. Además de un espacio verde,  se empezó con el proceso de paneles solares. Actualmente, la San Judas tiene cinco paneles de gran capacidad que iluminan los pasillos y el edificio principal. Esto representa aproximadamente un 20% del gasto de luz nocturna.

La primera luz alimentada por estos paneles fue la de las escaleras que, al igual que las colocadas cerca de la biblioteca, son sensibles al movimiento.

Recientemente, la rectoría donó a la Universidad un poste de luz solar para que ilumine también el fondo del pasillo más largo, además del tercer piso y el pasillo de la biblioteca. Y como en cuestiones de ahorro energético, todos los servicios sanitarios cuentan con iluminación que se activa con el movimiento.

El nuevo poste de luz iluminará varias partes de la Universidad simultáneamente.

El nuevo poste de luz iluminará simultáneamente varias partes de la Universidad .

 

“La adquisición de más lámparas nos quitaría definitivamente el problema de tener que utilizar un  motor de planta cuando se va la luz, el cual produce una contaminación sónica terrible”, explica la rectora.

Y, precisamente, la contaminación sónica de los alrededores del campus, producto del tránsito de la circunvalación, ha obligado a buscar medidas ingeniosas para mitigarla.

La siembra de árboles con hojas perennes constituye una barrera natural contra el ruido de la carretera de circunvalación.

La siembra de árboles con hojas perennes constituye una barrera natural contra el ruido de la carretera de circunvalación.

 

El “remedio verde” fue la respuesta. La valla externa de la San Judas está sembrada de árboles con hojas copiosas, por ejemplo los laureles que, con sus hojas perennes, actúan como barrera para detener el ruido.

Esta medida, más la colocación de vidrios aislantes en algunas ventanas, fue tan exitosa, que no hay ningún área de la universidad donde los niveles de ruido excedan lo permitido.

Rafael Arias, encargado de Comunicación de la Municipalidad de San José, afirma que el trabajo realizado por la San Judas es un ejemplo para la comunidad.

Otras iniciativas

A la reforestación del tanque y la instalación de los paneles, siguieron otras iniciativas, como la propuesta de armonía con el ambiente que impulsaron los doctores Rodrigo Gutiérrez (primer decano de la facultad de Medicina y Cirugía) y Alfredo Sánchez.

Esta consistió en comenzar con el reciclaje de desechos sólidos producidos tanto por la institución como por la comunidad universitaria. Se compraron  tanques rotulados para clasificar la basura.

Más recientemente se tomó la medida de adquirir tres ecotanques, cada uno con capacidad de 1000 litros, los cuales recogen toda el agua pluvial de los techos. El líquido recolectado se utiliza en el regadío de los jardines y la limpieza de los pisos.

La San Judas se ha preocupado por mantener espacios verdes dentro de sus instalaciones. Un ejemplo es el espacio al fondo del auditorio.

La San Judas se ha preocupado por mantener espacios verdes dentro de sus instalaciones. Un ejemplo es el espacio al fondo del auditorio.

 

Si bien la San Judas planea adquirir tres tanques más e instalar una red de tuberías alternas para alimentar la descarga de los inodoros, lo que se tiene hasta el momento ha sido especialmente exitoso.

“Una vez que se instalaron los tanques, la factura mensual del agua bajó aproximadamente en 70 mil colones. Pero no se han tomado estas medidas por el ahorro, sino para contribuir a la conservación del medio ambiente. Esta agua antes se iba por los caños, ahora se está aprovechando de una manera eficiente”, explica la rectora.

Además, la mayoría de baterías de los inodoros no tienen tanque, sino que funcionan con fluxómetro, lo que ahorra más del 50% el consumo de agua.

Para la licenciada Paula Corella, encargada de Recursos Humanos de la San Judas, el hecho de que una institución lleve a cabo esta serie de iniciativas de forma sostenida, permea a través de la comunidad universitaria.

“Estas acciones sostenidas crean una cultura amigable con el ambiente en los colaboradores, estudiantes, profesores e inclusive en los que habitan en el entorno de la Universidad. Es importante que las personas vean este ejemplo y lo trasladen también a sus comunidades”.

 

En el siguiente video podrá ver más detalles sobre las iniciativas ecológicas de la San Judas.