Guillermo Arturo Cubillos: de egresado de Periodismo a empleador de periodistas

“En la San Judas recibí más de lo que esperaba”

Arturo Cubillos forma parte de la primera generación de egresados de la San Judas.

Arturo Cubillos, uno de los primeros periodistas egresados de la San Judas.

 

Por Andrey Araya Rojas

Realización de video: Michelle Aguilar Galvez y Leonardo Roque Pujol

 

De haber seguido el rumbo que tenía su vida hasta las 28 o 29 años, Guillermo Arturo Cubillos probablemente hoy sería juez o magistrado. Pero a sus 50 años no se arrepiente de haber formado parte de esa primera generación de estudiantes que, hace 26 años, entraron a la San Judas, a aquella universidad de reciente creación para convertirse en periodistas.

Su padre, Arturo Cubillos Torres, fue un pionero que se aventuró a crear el primer programa radiofónico de opinión en el país: Aló Arturo.

Los periodistas que trabajan en este medio radiofónico tienen que leerse las noticias del día todos los días. Cubrir actividades, no menos de una, a veces hasta tres actividades diarias, hacer la nota en una cápsula de dos o tres minutos del tema, y en algunas ocasiones para redes sociales, sobre todo Facebook. Para todo esto su plena confianza está depositada en los practicantes y periodistas de su alma máter, la Universidad Federada San Judas Tadeo.

“Yo era funcionario judicial y, en una ocasión, la rectora, Helia Betancourt, junto con Froilán Escobar, me llamaron para preguntarme si había considerado la herencia periodística de mi padre. Pero yo tenía tranquilidad en el Poder Judicial, donde estaba muy cómodo. Entonces sobrevino la enfermedad de mi padre. Tuve que pedir un permiso de 6 meses, que se convirtió en permiso definitivo porque debí seguir con el programa de radio mientras él se recuperaba. De ahí no pude salir porque conocí un mundo maravilloso. Y, gracias a esa situación fortuita, más la conversación con doña Helia y don Froilán, hoy soy una persona realizada, un profesional contento con lo que hace y con muchas ganas de seguir trabajando”.

Años después de haberse graduado, dice sentirse orgulloso como egresado de la San Judas por lo que ha heredado: “recibí más de lo que esperaba, las bases que me dieron, los contactos, los amigos, las experiencias, son un tesoro invaluable”.

¿Cuál es su valoración de los periodistas egresados y de los practicantes de la San Judas que trabajan actualmente con usted o que han pasado por Aló Arturo?

Supera todas las expectativas. La mayor parte de los que han pasado por aquí son estudiantes que más bien nos dejan una enseñanza. Las generaciones de estudiantes tienen que actualizarse con el tiempo. Cuando yo salí de la Universidad las nuevas tecnologías quizás no eran lo más importante, sino la forma en que redactabas o cómo cubrías la noticia.

Ahora las tecnologías dominan la forma de hacer periodismo. Por eso es que de esos compañeros que vienen de la San Judas a trabajar con nosotros, nos dejan una enseñanza. Un saber que ellos traen. Por ejemplo: la utilización de un determinado programa para hacer cierto tipo de corte en el audio. O nos enseñan a meternos en redes sociales, como Facebook, Instagram, Snapchap. Lo cual nos permite incursionar en otras áreas en las que éramos ignorantes.

¿Qué competencias y habilidades tienen los estudiantes de la San Judas?

No tener miedo, comerse ese miedo y hacer las cosas. Se meten en la conferencia de prensa para ser los primeros. A algunos periodistas les da vergüenza, pero los de la San Judas saben que tienen que conseguir las declaraciones. Hay una cuestión de orgullo, de decir: “No me puedo ser el último”.

Lo digo como empresario y como profesional porque no podemos dudar. Hay que saber. No se puede llegar a improvisar. Si vamos a entrevistar a alguien, debemos tener información sobre esa persona, saber qué hace, en qué está trabajando. Tiene que haber una base.  Tiene que haber una aptitud Y eso es lo que ofrece la San Judas. Eso, combinado con la actitud de dar más de lo que siempre nos piden, es lo que diferencia a los egresados y estudiantes de la San Judas y hace que destaquen en el programa Aló Arturo.

Entonces, ¿nuestros estudiantes y egresados se distinguen en el mercado de la comunicación?

Claro que sí. Eso se ve en detalles como la seriedad. Aunque el estudiante lo que esté haciendo es una práctica, requiere puntualidad, entrega, ir más allá del horario. No hemos tenido un solo practicante de la San Judas que no haya dado más del tiempo que se le pide: lo cual nos da mucha tranquilidad porque podemos contar con ellos. Por tal razón,  en alguna oportunidad, los hemos contratado para que continúen con nosotros. O, incluso,  los ha llevado a trabajar en otros medios.

¿Considera que la San Judas prepara a sus estudiantes no solo para ser periodistas sino también comunicadores?

Yo iría un poco más allá de eso: agregaría que también los prepara para ser empresarios de la comunicación. Eso lo vi con compañeros de la década del 90, que empezaron a hacer sus propios medios de comunicación y hoy en día continúan en eso, o que lograron ser jefes de redacción, o directores de un noticiero. Eso habla de las bases que les da la universidad, pero también la seguridad para pensar más en grande y no quedarse con un primer logro en su  vida profesional.

¿Cuál ha sido la huella de los periodistas, estudiantes y egresados, que han pasado por Aló Aló Arturo?

Han dejado una huella en el aspecto tecnológico, pero también por  el aporte de enfoques nuevos. A veces uno está muy cómodo en esa zona de la rutina que no le permite ver otro aspecto, otra forma de enfocar la noticia. Los de la San Judas son un aire fresco que le damos a nuestra audiencia, que no solo nos escucha, sino que ahora también nos está viendo en las redes sociales.

Usted es un egresado de la San Judas. ¿Cuál es su experiencia sobre los programas, los profesores, sobre su tránsito por la Universidad?

Los profesores son fundamentales. En mi tiempo había una docente que siempre decía: Ustedes tienen que dejar de dar lo que todo el mundo da, para dar algo más, algo diferente. Ese mensaje a mí me caló mucho.

Claro, tiene que haber un poco de osadía, pero no la osadía mal entendida de meterse a algo sin conocimiento, sino  la de tener la valentía de emprenderlo. Eso es algo que la universidad le inyecta a sus estudiantes.

Hubo una experiencia que junto con el periódico La República, algunos estudiantes de la San Judas comenzamos a hacer un suplemento que se llamaba ¡Hey, mae! En ese medio los estudiantes teníamos la oportunidad de desarrollar diversos temas y meternos a trabajar directamente con las fuentes. No fue como para ganarnos un Pulitzer, sino una experiencia para que empezáramos a ver cómo se trabaja en un medio de comunicación. Eso nos permitió sentar las bases de lo que queríamos hacer de nuestra vida profesional de ahí en adelante.

¿Entonces ya hacía periodismo siendo, incluso, estudiante…?

La Universidad nos facilitó eso. En esa época, varios de mis compañeros tuvieron la oportunidad de trabajar en un periódico impreso que se llamaba El Heraldo, que también le permitió a muchos hacer su primera vela de armas.

¿Qué habilidades y competencias adquirió en la San Judas que le permitió ejercer el oficio, inclusive antes de graduarse?

Seguridad, conocimiento. Y algo que es básico, no solo quedarse en la teoría sino también hacer suya la forma en que uno quiere plasmar las cosas. Nos permitían descubrir las virtudes que uno no tenía.

Alinear cuestiones respecto a la forma en que se tiene que redactar. Tal es el caso del profesor Luis Fernando Fauaz, a quien agradezco toda su paciencia y todo lo que nos enseñó, porque nos dio  mucha seguridad a la hora de hablar y de escribir.

Uno nunca termina de aprender. La Universidad nos deja las bases, y uno no puede dejar de formarse todo el tiempo. Siempre hay que estar dispuesto a reaprender y meterse en cosas en las que no ha incursionado.

¿Qué le dirías a un muchacho que está pensando en estudiar periodismo?