Proyecto audiovisual obtiene nota máxima

Un silencio de alegría después de la Última función

El manejo de la luz fue uno de los elementos de la obra que destacó el jurado. Imagen cortesía de Gabriela López.

El manejo de la luz fue uno de los elementos de la obra que destacó el jurado. Imagen cortesía de Gabriela López.

 

Por Andrey Araya Rojas

 

Una voz en off de mujer nos invita a pasar tras bambalinas. La cámara toma el protagonismo del viaje y nos muestra un silencioso pasillo. El vestuario cuelga de unos ganchos en la pared, como si reposara del movimiento que lo poseyó hace apenas unos minutos. En las tablas, sin público, una niña con alas de ángel juega entre las luces y las sombras. No vemos su rostro; pareciera más bien la encarnación de un arte que se niega a morir, el juego agónico del sueño cuando se está a punto de despertar…

Estos juegos de escena nos atrapan a lo largo de los siete minutos de Ultima función, el proyecto de graduación de la licenciatura en Producción y Realización Audiovisual con que Gabriela López, Carlina Alvarado y Octavio Rodríguez, obtuvieron la nota máxima.

“Quedamos muy tocados por ese espacio del teatro que pareciera muerto cuando no hay obra ni espectadores, y cómo ese espacio, a medida que se va llenando de gente, de tránsito, de utilería, del vestuario que se pone y se coloca, comienza a cobrar vida”, explica López, actriz profesional que además imparte el curso optativo de Teatro en la carrera de Periodismo y que, ahora, podrá incluir en su expediente la categoría de productora audiovisual.

“Como profesora y profesional me siento muy bien de poder crecer y aportar, además de obtener un título que respalde el conocimiento que he ido generando a lo largo de esta licenciatura”, agrega la docente.

Carlina Alvarado y Gabriela López, junto con Orlando, trabajaron durante seis meses en su proyecto final de graduación.

Carlina Alvarado, Gabriela López y Octavio Rodríguez (fuera de la foto), trabajaron durante seis meses en su proyecto final de graduación.

 

El concepto de la obra no fue fácil de desarrollar, ya que se propusieron  producir algo que no solo concientizara sobre la importancia del teatro, sino que también fuera estéticamente hermoso.

“Por ser tan experimental, cuando grabábamos salían cosas que no estaban dentro del guion pero que utilizamos porque nos enriquecía”, precisa Alvarado.

El jurado, compuesto por Leonardo Roque (tutor del proyecto), José Carlos Camacho y Eduardo Ceregatti, destacó lo arriesgado de la propuesta.

Para Roque, este proyecto no solo rompió esquemas, sino que llevaron el proceso de aprendizaje a un nivel superior, con  la disposición de hacer algo distinto y graduarse con un producto que pueda dejar huella.

Los autores de la obra supieron manejar las dificultades técnicas que les impuso su propia propuesta estética, la cual navega por las sinuosidades del claroscuro.

“Técnicamente, atreverse a trabajar con la luz y crear sensaciones con ella, esto todo un reto,  algo que lleva años aprender, pero ustedes lo hicieron, y lo hicieron bien”, destacó Camacho.

Ceregatti apuntó que el documental es una obra al arte.

Aquí puede ver la obra completa: