Cómo, entre todos, construimos la Casa Cónica de los cabécares

La graduada Beatriz Sánchez entrega el cheque simbólico a Freddy Martínez, líder cabécar. El monto ayudará a concluir la construcción de la tradicional Casa Cónica.

La graduada Beatriz Sánchez entrega el cheque simbólico a Freddy Martínez, líder cabécar. El monto ayudará a concluir la construcción de la tradicional Casa Cónica.

 

Por Andrey Araya Rojas

Realización de video de la actividad: Stefany Castro González y Gerson Campos Artavia. 

Realización de video de la campaña Casa Cónica para los Cabécares, Antonio Cartín Caballero, Carlos Arrieta Pérez, Beatriz Sánchez Jarquín, Carlos Soto Campos y Marco Pacheco Pinto

Comencemos por el final, y digamos que la actividad que sirvió de marco para la entrega de una donación de los estudiantes de la San Judas para terminar la construcción de la tradicional Casa Cónica cabécar, terminó convirtiéndose en una fiesta.

¡Cántanos algo!, le pidió el magíster Froilán Escobar, decano de la facultad de Periodismo y Comunicación, a Freddy Obando, líder cabécar y un viejo amigo de nuestra institución, cuando ya este se estaba despidiendo de los asistentes con un sentido agradecimiento por el gesto solidario con su pueblo.

De izquierda a derecha, el profesor Guillermo González, investigador y especialista en la lengua cabécar, y Freddy Obando, líder indígena cabécar quien ha colaborado con González en sus investigaciones sobre su pueblo.

De izquierda a derecha, el profesor Guillermo González, investigador y especialista en la lengua cabécar, y Freddy Obando, líder indígena cabécar quien ha colaborado con González en sus investigaciones sobre su pueblo.

Entonces Freddy entonó el Bursiké (Canto de la tierra), con el que Sibö celebró la creación del universo. Pero su amigo y especialista en lengua cabécar, el magíster y profesor Guillermo González, percibe la emoción de los estudiantes y profesores, así que solicita ayuda para mover las sillas y dejar un espacio para efectuar el baile del Sorbón (Baile de la tierra).

Tímidos al inicio, nadie se atrevía, pero algunos rompieron el hielo y se fueron entrelazando en un abrazo alargado con Freddy para formar un círculo. Estudiantes, profesores, autoridades universitarias, se vieron de pronto ejecutando la danza milenaria.

Arkaitz Iza, un estudiante español de Medicina y Cirugía, diría unos minutos después de participar en el Sorbón: “fue una experiencia increíble para mí. Me conmueve que la Universidad haga estas obras y se preocupe tanto por preservar las tradiciones indígenas de su país”.

Beatriz Sánchez, graduada de Producción y Realización Audiovisual, había entregado antes a Freddy un cheque gigante que representaba la donación. Fue ella misma quien, en el 2015, como parte de la Representación Estudiantil de aquel entonces, le hizo entrega del primer monto, que permitió la compra del terreno en Grano de Oro de Turrialba, donde actualmente se termina de construir la nueva Casa Cónica.

Tal y como explicó el decano, el trabajo desarrollado con los cabécares es parte de la extensión y acción social promovida por la San Judas, que parte de una honda preocupación por visibilizar las problemáticas de los pueblos indígenas, con frecuencia ignorados por el Estado y cuya imagen es distorsionada a veces por los medios de comunicación.

Aún no se cantaba el Bursiké ni se danzaba el Sorbón en el auditorio, cuando el profesor Guillermo González y Freddy Obando explicaron a la comunidad universitaria la importancia de la estructura tradicional cabécar.

Con sus ademanes, siempre emocionados, el líder indígena explicó que la Casa debe seguir técnicas de construcción específicas, las que aprendió de su padre, Tobías Barquero, y este de su padre, y así sucesivamente de generación en generación. Que ahí podría enseñarles a los niños y jóvenes cabécares de Grano de Oro sus tradiciones, sus cantos, sus bailes, la manera de seguir haciendo casas cónicas para persistir en esa lucha de la memoria de un pueblo contra el olvido.

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González complementó lo dicho, al aproximar a los asistentes a una mirada distinta de la creación, en la cual, cada parte de ella tiene una relación con el cosmos y con los mundos creados por Sibö. “Ahí los cabécares aprenden sobre su cosmovisión por medio de los relatos e historias míticas”.

Pero volvamos al final que, en realidad, es el principio: cuando todos bailaban, festejaban así esa sutil resistencia de las tradiciones que se niegan a morir. Volvamos al Sorbón, ese que juntó a estudiantes, profesores y autoridades universitarias en un largo abrazo, uno que conmovió a quienes ahí estaban, tal y como resume el estudiante de Periodismo Ricardo Cordero.

Estudiantes, profesores y autoridades académicas ejecutaron el sorbón, o baile de la tierra.

Estudiantes, profesores y autoridades académicas ejecutaron el sorbón, o baile de la tierra.

“Me siento orgulloso porque uno es parte de esta Casa de Enseñanza. Es bonito saber que el dinero que invertimos en nuestra educación, más la colaboración de los estudiantes, también se utiliza para rescatar nuestras culturas originarias”.