Taller de Froilán Escobar sobre la crónica

“Nuevas estructuras que permiten mayor ahondamiento en las historias que contamos”

Froila

En el taller, el decano de Periodismo y Comunicación de la San Judas, Froilán Escobar, explicó a los asistentes dos estructuras con las que pueden profundizar en sus historias y abarcar de manera multidimensional las problemáticas que abordan mediante la crónica.

 

Por Andrey Araya Rojas

Realización de video: Stefany Castro González y Gerson Campos Artavia

¿Cómo hace el periodista para doblar el tiempo y que sus historias transcurran en una secuencia múltiple, que nos permitan ahondar en ese complejo e inabarcable fenómeno que llamamos la realidad? ¿Cómo hace el periodista para que dos hechos sucedidos en tiempos y espacios distintos, pero que se afectan el uno al otro, encuentren caminos para encontrarse en un texto y arrojar claridades sobre lo narrado?

Estas son algunas de las interrogantes que despejó el magíster Froilán Escobar, decano de la facultad de Periodismo y Comunicación, a los docentes y estudiantes que asistieron al taller que impartió el pasado 22 de mayo, acerca del uso de las estructuras de historias paralelas y de historias complementarias en la crónica en profundidad.

Ellos asistieron al taller como parte de la preparación para el proyecto de libro de crónica sobre un personaje de actualidad, que pronto dará a conocer la facultad, y que se inscribe en las líneas de investigación histórica y social de nuestra Facultad.

“La realidad, como ya nos decía el filósofo francés, Roland Barthes, no es posible reproducirla mediante ningún lenguaje, sino solo representarla, pero no completamente, porque hay aspectos germinativos que se nos quedan fuera, como los procesos de conciencia, que también son parte de esa realidad”.

Estos dobleces no los tienen en cuenta los demás discursos periodísticos. Las diferentes caras de la realidad pueden encontrar su expresión en los sucesos que reconstruye el periodista con la intención de mostrar la realidad en sus contradicciones.

Como sucede en la crónica Masabó, que Escobar les da a leer. Un pequeño texto de 11 líneas, sacadas del Diario de Campaña de José Martí.

En ese reducido número de caracteres se conjuntan,en inusitada paradoja, la valentía y la cobardía, la exaltación y la indiferencia, la justicia y la traición.

Escobar explica la utilidad de la estructura de historias paralelas para mostrar ese juego de contrarios presentes en la vida. Dos relatos, sucedidos en lugares distintos, contados incluso con distintos tipos de narrador y puntos de vista temporales diferentes, nos pueden aproximar, con doble mirada, a un caso de corrupción, a una marcha de protesta, o al ascenso y caída de un líder político. Así tenemos las dos voces de una determinada problemática: la oficial y la de oposición, la que defiende y la que ataca, la que persiste y la que claudica, la del vencedor y la del vencido.

Escobar entrecruza, como si estuviera construyendo un texto en el aire, sus explicaciones teóricas con el análisis de modelos que vuelven concreto lo explicado de manera conceptual, que lo ejemplifica.

Les presenta, además, a los ávidos comunicadores: docentes y estudiantes de periodismo, la crónica Cruce de Caminos, cuya autora, Mayteé Chinchilla, es graduada de la San Judas. Una historia con dos relatos simultáneos: el de la autora, enana y estudiante de Periodismo; y el de Pedro, enano como ella, que trabaja como payaso en un circo mexicano que visita todos los años nuestro país.

Las historias se juntan cuando Mayteé acude a entrevistarlo y este, al verla, le pregunta que se ha visto a una periodista que lo quiere entrevistar. Y, al percatarse de la estatura de Maytée, le dice que lo siente mucho, que no hay  trabajo para enanos, que las plazas para payasos en el circo están completas. “No, Pedro, soy Mayteé Chinchilla. Yo soy la periodista que te quiere entrevistar”, le responde en una muestra espontánea de dignidad pura.

En la crónica en profundidad, el reportero le brinda al lector la realidad multilateralmente, explica el decano.

Con este fin se tejen anacronías (traslados de la narración adelante o atrás en el tiempo, como el flashback en el cine) con la historia que se cuenta, para darle profundidad a ese relato principal.

“Debemos esclarecer los enigmas, los puntos oscuros que hay en toda historia, yendo hacia atrás o yendo hacia adelante en el tiempo. Con esto podemos llevar al lector a descubrir los antecedentes y las causas de los hechos, y despejar así las interrogantes que encierra la historia”.

Porque las problemáticas con que se topa el periodista son siempre complejas. Aquí es donde entra a jugar la estructura de historias complementarias. Al relato principal lo se suman otros hechos que están sucediendo simultáneamente a otros personajes, en otros lugares, y que permite abarcar la historia en sus múltiples sucederes.

Entonces los talleristas ojean ¿Tu quoque Brutus?, crónica del reconocido periodista español, Manuel Leguineche. Esta relata el golpe de Estado que en 1979 perpetró Teodoro Obiang Nguema en Guinea Ecuatorial. Y los dicho por Escobar adquiere forma, detalles, estructura.

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En este alucinante texto, pletórico de datos y detalles, narrada en la segunda persona gramatical, Leguineche relata otras pequeñas historias que, contadas en tercera persona, suceden al tiempo que Obiang trajina hacerse con el poder, y que le dan profundidad al drama político que se narra: las alianzas con los españoles, los presos políticos, el origen étnico del dictador, los mandos militares que aún se resisten al golpe, la lucha del presidente Macías para mantenerse en el gobierno.

Lorena Brenes, profesora del curso Introducción a la Información, dice que el taller no solo le sirvió para refrescar los conocimientos de cuando recibió el curso de la crónica en profundidad durante la licenciatura, sino que las nuevas estructuras vistas le permitieron ir ideando el camino que tomará su texto en el libro que ya está proyectándose.

Para los docentes, esta sesión de aprendizaje forma parte del programa de educación continua de la facultad, como oportunidad para ampliar sus conocimientos y habilidades en la producción de obras periodísticas innovadoras.

Mientras que, para los estudiantes, quienes afinan sus armas en el oficio, descubrir estas estructuras les abre nuevos caminos en una profesión signada por el cambio y la creatividad.

“La forma en que se impartió el taller fue muy adecuada para poder comprender la materia y ahondar en esta nueva manera de construir un relato periodístico atractivo para el lector mediante historias paralelas y complementarias”, dice la estudiante Maureen Ruiz.

Escobar desvela estas técnicas, pero también enseña otras herramientas, artilugios de los que se sirve el periodista para producir textos atractivos y profundos.

Les habla a sus estudiantes del diálogo, de la importancia de los detalles para construir escenas; de la elipsis como manera de conferir originalidad al lenguaje, de acelerar o ralentizar la narración y permitir la participación del lector.

Y mientras va citando ejemplos, mientras va haciendo referencias a modelos para que los asistentes al taller vean cómo otros autores han resuelto el problema de hacer una crónica, desliza reflexiones sobre esta manera de contar, a medio camino entre la literatura y el periodismo.

“Si no ha conflicto no hay historia. Como sucede en la vida”, dice.

“Nos apropiamos de la mirada, de los sentimientos del personaje”, dice.

“La crónica en profundidad siempre tiene un mensaje que el periodista quiere transmitir”, dice, pero más que decir, muestra y contagia.

De alguna manera, Escobar alude a ese tipo de periodismo que no se hace para que se lo lleve el viento de la actualidad, a esa manera de contar que intenta escapar a lo efímero, a esa voz que quiere distinguirse entre la pululante marea digital.

“No escribimos para que nos lean si quieren, sino para que no dejen de leernos”.

Les presentamos un video con un extracto del taller: