Crear vínculos de confianza: El rol del docente ante el bullying

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En su charla, la magister Gabriela Garbo explicó la importancia de que los docentes generen ambientes de confianza que les den seguridad a los estudiantes para poder atacar más eficazmente las situaciones de acoso escolar.

 

Por Fernando Francia

 Tres actores giran alrededor del acto del bullying: el bully (o victimario), la víctima y el testigo. Los tres están en la dinámica del miedo. El testigo, si no se convierte en solidario, se convierte también en víctima o cómplice. “Es por eso que se debe romper ese ciclo”, dijo la magister Gabriela Garbo, psicóloga y psicopedagoga de la organización Cre Ser Jugando, en una charla organizada por la facultad de Educación para actualizar conceptos, compartir experiencias y analizar los aspectos más importantes relacionados con el bullying en las escuelas.

Cre Ser Jugando es una empresa fundada por mujeres con basta experiencia en talleres de temáticas educativas, dirigidas al abordaje terapéutico, educativo y familiar con niños, niñas, adolescentes y familias, según indican en su página web.

El bullying, señaló la experta, “es un proceso de victimización sistemático y recurrente, en el cual una persona se convierte en el foco de todo tipo de agresión y violencia verbal, física y psicológica”, y agregó que Costa Rica tiene altos índices de bullying en sus centros educativos, lo que está relacionado con la alta denuncia que existe en relación con los actos de violencia intraescolar.

De acuerdo con el Primer Estudio Internacional de Acoso Escolar o Bullying, llevado a cabo por la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras en 18 países del Continente, y publicado el año pasado, nuestro país es el segundo con mayor incidencia de acoso escolar en Latinoamérica.

Garbo aclaró algunas imprecisiones comunes sobre el término. Por definición, el bullying se da entre pares, por ejemplo entre estudiantes, donde no media una relación de poder. Si se da un caso de violencia entre docentes, que son compañeros de trabajo, ya eso sería del ámbito laboral.

Garbo despejó conceptos imprecos

Garbo explicó a los asistentes la manera en que los docentes deberían actuar frente a casos de bullying.

 

La experta, frente al foro de docentes y estudiantes de la Universidad Federada San Judas Tadeo, dijo que el bullying es violencia y está tipificado como tal. Por eso debe actuarse en prevención, atención y seguimiento, acciones que son de acatamiento obligatorio para todo centro educativo.

Señaló que, en caso de presentarse casos de acoso escolar, la tarea primordial de toda persona educadora es activar el Protocolo de Actuación en Situaciones de Bullying, del Ministerio de Educación.

“El protocolo es la principal acción que el docente debe realizar. Se activa ante la sospecha, con ciertos pasos a seguir, y debe dársele seguimiento al proceso”, indicó la especialista y agregó que “el espacio educativo debe ser un espacio seguro. Si no puede garantizar la seguridad del centro educativo, debe, eso sí, garantizar que con las otras personas, con los estudiantes, en el aula, haya vínculos de confianza, que haya momentos de seguridad, que la persona sienta esa confianza y el acompañamiento del docente”, acotó Garbo.

Para la educadora es vital pasar de simples testigos, observadores o cómplices, a ser solidarios. “¿Quiénes son solidarios? Quienes no se ríen, quienes no hacen silencios, quienes acompañan a la víctima y piden ayuda. Son quienes saben que va a ocurrir y avisan. Esa es la campaña que hay que hacer en todos los centros educativos”, culminó la experta.

La licenciada Montserrat Gatgens, Coordinadora Académica de la facultad de Educación, señaló que el bullying es un tema novedoso en el ambiente universitario porque, aunque ha sido expuesto en medios de comunicación y es común que se hable de él en los centros educativos, es poco tratado en las escuelas de educación.

Ahora es común catalogar acciones que hace años sucedían en los centros educativos “clasificadas ahora como bullying”. Gatgens acotó que “Lo interesante es que ahora ya se ha investigado más sobre el tema, lo que ha permitido identificar personajes y factores que influyen y las acciones a desarrollar para detenerlo”, señaló la coordinadora académica.

RECUADRO BULLYING (1)

Añadió que, dentro de la formación universitaria de la San Judas, “en varias materias se habla sobre esto, como los cursos de psicología y orientación, pero la mayoría de estudiantes solicitan capacitación extra sobre el tema”.

Para Gatgens es necesario informar y brindar las herramientas necesarias para que los futuros profesionales eviten que esta problemática sea una realidad en sus aulas, “más si estamos formando profesores que atiendan la diversidad educativa”.

Tanto Garbo como Gatgens coincidieron en la importancia de la dedicación e involucramiento emocional de los docentes. “Para que se dé una relación segura, o apego seguro, debe haber tres características: disponibilidad, receptividad e involucramiento emocional, si no las hay, es una señal de vulnerabilidad y se le estaría dejando espacio libre para el bullying.

“La Universidad Federada San Judas Tadeo tiene un fuerte compromiso para que las personas egresadas de esta casa de estudios tengan las herramientas pertinentes, de tal forma que cada una sea un factor de cambio en las aulas en las que vayan a impartir clases en toda su vida profesional”, concluyó Gatgens.