Tres estudiantes obtienen con su documental la nota máxima

Por Óscar Ureña García.

Antes de pactar la entrevista vi sus nombres: Angélica Barquero (izquierda), Emily Rivera (centro) y Jéssica Powoon (derecha). Ya las conocía. Yo sabía bien quiénes eran. Las tres se sumergieron en nuestra Universidad durante cinco meses y medio para realizar su documental: “Universidad San Judas Tadeo, tu mejor elección”. Era común encontrárselas con las cámaras, con los  micrófonos, con el trípode. Y precisamente, por ese proyecto de graduación, estaba a punto de entrevistarme con ellas.

“Emily no pudo venir, pero estamos nosotras”, dijo Angélica Barquero, con una sonrisa indeleble en su rostro, mientras apuntaba con su mano a Jessica. “Cuando alguna no podía asistir a la producción, las otras dos le cubríamos la espalda y sacábamos adelante la tarea. Hoy vamos hacer lo mismo con Emily”, agregó. Y así fue, sin mucho preámbulo, ambas se dispusieron a conversar sobre su audiovisual.

“Es un documental institucional sobre nuestra Universidad. Decidimos crear una herramienta para destacar los puntos más positivos de la institución. En doce minutos mostramos un panorama de las diferentes carreras, los profesores, los egresados, la calidad académica, entre otros”, mencionó Jéssica.

Angélica agregó: “Cuando matriculamos el seminario de graduación de la Licenciatura en Producción y Realización Audiovisual, íbamos a hacer un trabajo sobre la nueva concesión de puerto Moín. No obstante, cuando íbamos a plantearlo, vimos que el audiovisual de la U ya estaba un poco desactualizado. Decidimos replantear todo nuestro trabajo y le propusimos a nuestro tutor, Leonardo Roque, realizar un documental más actualizado y que abarcara mejor todas las carreras de nuestra U. Cuando él nos lo aceptó, nos sumergimos de cabeza”.

El calor de la tarde no impedía que la entrevista fluyera. La emoción de Angélica y Jéssica se desbordaba de sus rostros y caía hasta sus brazos. Cada una adornaba sus palabras con un movimiento de manos. Ambas estaban apasionadas por hablar de su paso por esta licenciatura y de la elaboración y defensa de su proyecto final.

Emily Rivera en la defensa del documental.
A pesar de que las tres son periodistas graduadas siempre vieron en la producción una puerta para realizarse profesionalmente. Emily Rivera y Jéssica Powoon son egresadas de nuestra U. Ellas cursaron el bachillerato en periodismo y dieron el salto a la Licenciatura en Producción y Realización Audiovisual de inmediato. “Emily y yo tuvimos una excelente formación periodística acá. En el bachillerato tuvimos una buena introducción a la producción audiovisual gracias al curso optativo de Manuel Granda y a los cursos de periodismo televisivo. Ahí nos decidimos por matricular la licenciatura”, comentó Jéssica.

El caso de Angélica es distinto. Ella se graduó como periodista en otra institución. Pero siempre deseó ser productora audiovisual. Cuando se desempeñó como periodista, admiraba a los productores. “Para mí fue un sueño cumplido. Siempre quise producir, editar. Y en esta licenciatura pude regalarme esa satisfacción”, agregó.

Por esa razón tenían tanta emoción en el rostro y en las manos cuando hablaban de su trabajo. Por eso gesticulaban tanto y sus ojos se iluminaban. Por eso las sonrisas indelebles en los semblantes de ambas. A ninguna le perecía importar el pesado calor de esa tarde soleada.

¿Cómo fue el proceso para realizar este trabajo?

“Fue muy exigente. Uno tiene que plantearse con mucha claridad lo que quiere hacer. También es muy importante investigar en profundidad. Definir cuál es el mensaje que se quiere comunicar. En la licenciatura todos los profesores te insisten en eso y cuando enfrentas el proyecto final te das cuenta”, respondió Angélica.

Jéssica agregó: “Luego de definirlo todo y de plasmarlo en un guión, hay que ejecutarlo. Nosotras revisábamos todas las imágenes después de grabar y, al principio, tuvimos que desechar muchas y volver a grabar. La exigencia es muy importante para tener un buen producto final. Igual nos sucedió con las entrevistas, algunas las tuvimos que repetir. Luego, nos tardamos más de un mes editando la estructura, los efectos de sonido, efectos visuales, banda sonora, entre otros. Fue un duro proceso que culminó con la defensa del trabajo”.

Ambas se miraban para recordar el proceso de producción. Aseveraban que fue una labor ardua. Extrañaban a Emily. Recordaban la defensa que recién habían vivido hace unos días atrás, el jueves 4 de julio, en la que aprobaron su proyecto de graduación con nota máxima. 

¿Por qué creen que su trabajo merece la nota máxima?, les dije.

Las dos se miraron con rostro de incredulidad. “Aún no los podemos creer”, expresaron al unísono. “Cuando defendimos la parte teórica del trabajo estábamos muy tranquilas, sin embargo, a la hora de presentarlo sí nos pusimos muy nerviosas. Yo no quise ver la cara del jurado. Nos habíamos esforzado mucho, pero, en ese momento, los nervios nos invadieron”, añadió Angélica.

Froilán Escobar (izquierda), junto a Pablo Merino (centro)
y Leonardo Roque en la defensa del documental.
El jurado del proyecto de graduación estaba compuesto por Leonardo Roque, director de la Licenciatura en Producción y Realización Audiovisual y tutor del proyecto; Froilán Escobar, decano de la Facultad de Periodismo; y Pablo Merino, profesor del curso Producción Audiovisual.

Los tres miembros del jurado realizaron comentarios sobre el proyecto, luego de su presentación. Pablo Merino fue el único que hizo una recomendación con respecto al volumen de los efectos de sonido. Por lo demás, aclaró que la composición, la duración y el ritmo estaban muy bien.

Merino me dirá después que la banda sonora y los efectos de sonido son muy importantes para generar sensaciones. “Yo les recomendé que apelaran más a los efectos para comunicar el mensaje. Pero me parece un trabajo bien cuidado, con la información necesaria y con mucha fluidez”.

Para el profesor Leonardo Roque, lo más destacado es el proceso de crecimiento de las tres estudiantes. “Al ser el tutor, vi nacer el proyecto y pude presenciar la evolución de cada una de las muchachas. Hay un salto de calidad que se refleja en el producto final”.

El decano Froilán Escobar expresó que le parecía un trabajo excelente. Calificó la estructura del documental, que se pasa de una carrera a la otra, como novedosa. “Me parece que estamos en frente de un buen trabajo”, justificó.

Al recordar todas esas palabras, la emoción logró superar el peso del calor. Las dos me volvían a repetir una y otra vez las palabras del jurado. Aún no contenían tanta emoción. Una semana después, estaban apenas digiriendo ese momento. Ambas recordaban los nervios, el susto y luego la satisfacción. Esa misma que les irradiaba cuando las entrevisté.

“Nosotros fuimos muy cuidadosas en la elaboración del documental. Como dijimos antes: repetimos tomas, entrevistas. Fuimos muy rigurosas con nosotros mismas y eso se reflejó en la producción”, añadió Jéssica.

“Además”, aclaró Angélica, “los conocimientos que se imparten en cada curso, verdaderamente se ponen en práctica en el proyecto final. Detrás de cada entrevista, de cada plano que grabábamos, había un profundo repaso de la materia de cada curso y eso ayudó a que la nota fuera tan alta”.

Dos días después de entrevistarme con ellas, seré parte de un taller vocacional que nuestra institución organizará para estudiantes de secundaria. En ese taller, veré una vez más el documental, no obstante, esta vez lo haré a través de los gestos y las impresiones de los jóvenes que asistieron a la actividad. Ahí, en ese momento, me daré cuenta de que es un excelente trabajo.

El calor bajó un poco, no obstante, para  huirle a la temperatura, decidimos desplazarnos hasta el parque frente a la Universidad. Estábamos terminando la entrevista. La emoción continuaba en sus rostros. La pasión se desbordaba por la mirada de cada una. Una semana después de presentar su trabajo, reflexionaban sobre todo lo que han aprendido en la Licenciatura.

“Lo más importante, que yo podría rescatar, es que aprendimos a comunicar un mensaje a partir del lenguaje audiovisual. Unas tomas con una belleza estética no sirven de nada si no comunican un mensaje en conjunto y eso es lo que más rescato”, mencionó Angélica.

Jéssica agregó: “Si nos dicen: hagan un documental sobre tal empresa, ya nosotros nos sentimos preparadas y eso lo logramos gracias a los cursos y al seminario de graduación”.

¿Qué recomendación le harían a los compañeros que están por iniciar el seminario de graduación?

“Que investiguen mucho”, dijo inmediatamente Angélica. “Un guión bien armado es una producción bien hecha. Y eso requiere investigar mucho, definir con mucha claridad el tema, el objetivo, el mensaje que se quiere comunicar”.
“Además, trabajar con mucha seriedad. La producción tiene que hacerse cuidadosamente y es un trabajo en equipo. Hay que ponerle pasión, dedicación y saber trabajar con otras personas. El esfuerzo tiene su recompensa”, concluyó Jéssica.