Ley de protección animal

Un juego de “papa caliente”

Artículo de Fernanda Hidalgo Azofeifa,
estudiante de periodismo de nuestra Universidad.
Estimado legislador:

¿Sabía que la crueldad, el maltrato y el abandono se han convertido en el pan de cada día para muchos canes de nuestro país? En los últimos dos años, la violencia hacia ellos se ha incrementado significativamente, según datos de la Sociedad Protectora de Animales. Sin embargo, parece ser que a usted, estimado legislador, esto lo tiene sin cuidado y no le importa que un proyecto de ley de iniciativa popular, que procura castigar más severamente a los que incurren en tales abusos, se trate como una “papa caliente” dentro de la Asamblea Legislativa.

Para que me comprenda mejor, un famoso pensador y político indio dijo: “La cultura de un pueblo se mide por la forma en que trata a sus animales”. Claro, seguro ha escuchado esta frase de Gandhi miles de veces. ¿Cómo dice? ¿Qué la culpa de todo esto, en nuestro país, se debe a la falta de educación? Eso no lo discuto. Sin embargo va más allá. Una persona que estudia y trabaja como usted, que está consciente de esta situación y que día a día se informa por algún medio, ¿no le disgusta o le parece horripilante abrir el periódico, ver los noticieros, y darse cuenta de esta ola de violencia contra los animales?

Es algo muy normal y cotidiano, me responderá usted. Como buen tico, lo más probable es que recurrirá al: “pobre perrito”. No obstante, mientras usted y sus compañeros de trabajo siguen con sus vaivenes: si aprobar o no el proyecto de ley de “bienestar animal”; esto seguirá apareciendo en los noticieros de nuestro país. No puede ser posible que apele usted a la misma excusa de siempre: “los diputados del próximo periodo se encargarán de aprobarlo”.

No, desde luego que esto no lo asombra. Quizá le parezcan pocas e insignificantes las 60 denuncias de maltrato animal que recibe SENASA todos los días; las manifestaciones de miles de personas en el Parque de la Democracia contra la crueldad animal; o que, en el 2012, alrededor de 100 organizaciones presentaron más de 125 mil firmas ante la Asamblea Legislativa para cambiar dos artículos importantes del proyecto de ley, para proteger más a los animales, principalmente a los perros. Empiezo a imaginar que a usted no le gustan los animales, señor Diputado.

Claro está, hay que excluir a algunos de sus compañeros que de “buena fe” trataron de que el proyecto se pusiera en marcha, eso sí, en sesiones extraordinarias. Esto que digo lo intentó hacer, a principios de este año, la fracción legislativa del PAC, a partir del horrible y conocido caso del perro Tobey, que  murió luego de que lo golpearan y le sacaran los ojos, cerca de Desamparados.

Pero ni este extremo caso de maltrato que sufrió Tobey fue suficiente para calentar los ánimos en su trabajo y, menos, conmover a sus colegas del Poder Ejecutivo, quienes por lo visto prefirieron, como dicen popularmente, “hacerse los rusos” y posponer una vez más este proyecto. Parece que ustedes, y el Ejecutivo, no terminan por enmangarse las camisas y empezar a trabajar.

Estos constantes casos de agresión, que deberían ser castigados con pena de cárcel, como se hace en Estados Unidos y, más recientemente, en México; son la gota que derramó el vaso. No obstante, noto que usted no comparte la misma posición. Por si acaso, le mencionaré otras barbaridades que se han cometido en contra de muchos perros, para que reaccione aunque sea un poco: Qué tal los cientos de casos de canes que han sido abusados sexualmente por indigentes; los que han sido quemados con agua caliente o con ácido de batería, atropellados o utilizados en peleas. Y esto no solo lo digo yo, los medios de comunicación y las organizaciones en pro de los derechos de los animales se han empeñado en dar a conocer esto. Qué lástima que usted haga caso omiso.

¿Qué tiene de anormal esto si es lo que siempre se ve en las calles?, usted me preguntará. Lamentablemente es cierto. A pesar de los decretos, como el de reproducción y tenencia de perros, es muy poco lo que se hace. Los perros siguen en las calles y, como los albergues o casas cunas no tienen la capacidad suficiente para mantenerlos, lo más probable es que terminen siendo sacrificados. Pero eso no importa, los animales parece que no importan.

Pero no se preocupe. No es responsabilidad suya. Sigan, usted y sus colegas, haciendo su trabajo. Sigan lanzándose el proyecto de ley, que castigará más severamente el maltrato animal, como si de un juego de pelota se tratara. No se preocupe, si con todo lo que le digo se siente incómodo, le recomiendo una solución mucho más sencilla con la cual no tendrá que lidiar ni sentir que le debe algo a la sociedad: basta con solo darle vuelta a la página del periódico o, simplemente, cambiar el canal y decir: “Ojalá alguien, con las herramientas y el puesto necesario, ayude a estos pobres animalitos”. Como siempre han hecho: sigan tirándole la papa caliente a otro.

Gracias por su comprensión, señor diputado. Esperaré su rápida y eficaz respuesta, tal y como lo hacen siempre en la Asamblea.
Atentamente una amante de los perros.