Andrey Araya nos sorprende con su primer libro de cuentos

DSC_0037-7

Por Sharon Villalobos González

Cuando un joven ve la vida, de un color diferente al gris, con ciertos matices celestes y azulados combinados con colores cálidos: el rojo, con su dolor y su fuerza; o el amarillo con su vida y su alegría, le está haciendo un regalo a su perspectiva. Le está haciendo un regalo a los días  guardando la cotidianidad y deleitando su retina. Pero cuando un joven decide tomar una pluma y plasmar su visión en el papel, le está haciendo un regalo a lo eterno. Lo ideado en la mente de ese joven ahora está en sus manos. Está en esa portada. No sólo por su composición cromática, sino por lo marcado en sus páginas: Todavía el olvido.

Andrey esDSC_0010-2 estudiante de la Licenciatura en Comunicación de nuestra universidad, en la que, como profesor, imparte las materias de Periodismo Interpretativo y de Géneros de Información. Y Andrey, además, es consumado cronista. Dos de sus trabajos de periodismo narrativo figuran en el libro Aún somos cabécares. Y con sus crónicas obtuvo el primer lugar del premio Creación Joven de la Editorial Costa Rica.

Pero, Andrey, hay que decirlo es también un joven escritor, que inició su carrera con un  libro de cuentos: Todavía el olvido, publicado por la EUNED. 

Y como Andrey surgió en nuestra universidad, Andrey decidió presentar su DSC_0017-4libro aquí, en el auditorio de su casa de estudio.

En este libro de cuentos expone con gran elegancia su técnica literaria, pero en la presentación dejó la corbata y el saco guardados. Porque estaba entre los suyos: entre sus compañeros de clases, sus maestros y alumnos. A su lado, para hacer la presentación, estaba uno de ellos: Óscar Ureña. Él, con sus palabras, nos introdujo en la magia erótica de Todavía el olvido:

“Este libro se asemeja a una matrioska, las muñecas rusas que incuban, en su adentro, varias muñecas semejantes.Andrey Araya construye una serie de historias que, en su interior, alberga otra y, en ocasiones, otras. Todavía el olvido es eso: una muñeca que hospeda los disímiles: el pasado, el futuro, lo hermoso y lo grotesco, en un mismo relato”.

Dicen los que lo han leído, que sus cuentos, si los leemos en las noches, nos sobresaltan y son una buena razón para permanecer despiertos.